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jueves, 27 de diciembre de 2012

Mira como remienda el sol, como me cose al colchón.


Las malas lenguas dicen que ya me has olvidado.
Que al final te has cansado.
Dicen que no vas a volver, y que ni siquiera tienes pensado molestarme una última vez.
A mí la verdad me parece un poco egoísta. Si ya no vamos a jugar, ¿de dónde saco la melancolía?
Mi cenicero rebosa de cada vez que me acuerdo de ti, y creo que yo en realidad ya me he vuelto un poco loca, crazy.
¿Y nuestra cita a las doce menos cuarto? Cuando estamos tumbados en nuestras respectivas camas y nos pensamos.
Dime que no existe mejor momento que ese.
Somos unos malditos anti héroes, llenos de cobardía y de agujeros de balas perdidas.
Un sastre enrevesado que nos cosió a medida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Bizquean las farolas de los sueños míos..

Me tortura el tener que pensarte.
Me hace daño de una forma tan morbosa que he llegado a desear que se declinen los días en favor de las noches para así poder buscarte antes entre mis piernas.
Te juro que arden las estrellas de una forma tan lasciva que si nos llegáramos a rozar nos reduciríamos a ascuas.
Una luna ebria me apunta con su mirada de plata, culpándome por mi escaso decoro.
Rebusco casualidades, evito todo lo causal y joder, que hay días que no te puedo querer más y no puedo querer joderte más otros.
Unas pestañas rizadas que dirigen a un desgarrado escote, las divinidades ya han tejido un destino cruel para mí que me enreda en hilos para manejarme como un inerte títere.
Desvísteme mañana, quédate entre las sábanas y busca mis pies, fríos.
Busca la hora del café, de tener que desengancharme de tu ombligo.
De entre polvo y polvo un poco más de fragilidad, que salten los cristales que no sepan como rasgar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Y cuando digan que en este remanso el dolor no se durmió, será mentira.



El recuerdo latente de la pelirroja de la primera fila escocía en el pecho y dolía bajo  el pantalón. Cigarros  que espantaban dudas y canciones que inducían a la locura. Demasiados tequilas. Demasiados corazones rotos.  Sus lenguas no se conocían, ni siquiera se comprendían. Podrían culpar al frío condensado en los escaparates y a los maniquíes, mudos testigos de sus desdichas. Sin embargo, cada uno de los peldaños que escalaban se deshacían a su paso y unos ojos de gata enloquecían por momentos. Verde que te quiero verde y un sujetador sin dueño se clavó en el suelo.  Su pelo de viejo rockero reposaba sobre sus pechos de pequeña musa torturada por los años. Sus labios de fugitiva sin dueño daban un repaso a su cuerpo de poetastro de los suburbios. Fundirse en embestidas salvajes sonaba delicioso aquella catastrófica noche de diciembre. Consumirse en placeres prohibidos. Sucumbir, por fin ,al amor de estraperlo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una lata de cerveza, una vela y un colchón.El fracaso se ha adueñado de toda la habitación,



Las ganas de matar tu recuerdo reposan dentro de una lata de cerveza, donde se depositan resquicios de carmín  diluidos en saliva gastada en otros labios. Allí donde espera ansioso y templado, un último trago que ya no cree el amor. Donde las cenizas que se olvidaron de ir a parar al suelo encuentran cabida y alimentan a los demonios que se camuflan tras tu ojos. Allí, adquieren grácil soltura  unas manos que me desvisten despacio cuando tengo prisa, que memorizaron cada rincón oculto de mi cuerpo y ahora lo desdibujan en la inmensidad de la noche.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

En mi hambre mando yo.


Somos débiles. Una materia difusa que acaricia de forma continua el caos y el desorden.
Trepamos por una enredadera por mera curiosidad y al llegar arriba esculpimos un retrato que nos haga recordar.
Intentamos dejar algo que nos perpetué.
Aunque sólo sea un verso, o una pincelada, o un acorde o una marcha desviada.

Nos volvemos corrompibles.
Sacuden el saco de monedas que tintinean frente a nosotros y nos convertimos en algo frío e insensible.
Nos callamos las verdades por no ofender o por ahorrar disgustos y seguimos masticando hipocresía.
Ni mejores ni peores. Estamos tan condenados a nuestras circunstancias que nos ahogamos entre tanta sociedad. Suciedad.
Nos condenamos a un amor masticado. Un amor que se masturba cada vez que le damos de lado.
Se queda en mi garganta el sabor amargo de la derrota y tres mil quinientas centellas mal brilladas.

Me intento evadir, y ya no queda nada de mí, ni de ti, ni del cúmulo de cosas por las que me pueda arrepentir.
Nos perdemos, con el humo de la calle, con los gritos de la gente...

martes, 13 de noviembre de 2012

Latido jondo, más hondo que un mar de hiel.


Estabas esperando a la chica mala.
La de sonrisas descuidadas y colmillos afilados.
Buscabas una con pantys desgastados y aquel día ella apareció con leotardos* estampados de flores.
La viste saltar sin botas de agua sobre un charco y se convirtió en una víctima perfecta.
Casi casi. Y así se llenaban las noches.
Entre poesía entre sus labios y margaritas deshechas entre su pelo cobrizo que se pudrían cuando las rozabas con fatídicas caricias.
Porque podríais resbalar una vez e incluso quizá dos y romperos las correspondientes crismas, pero tres iban a ser demasiadas y no estabais hechos para soportar tanto amor.
Así que por si acaso, fui yo quien mato a las dudas y llene este cuarto de brumas.
Medias de rejilla, cigarro en boquilla, huellas rojas sobre el cuello.
Mucho de lluvia, de tacones y femme fatale para dormir.
Pesadillas decoradas con satén y encaje. Y me puedes llegar a odiar o querer, porque el resultado va a ser igual. Enloquecer y tirar. Un salto hacía aquello que de verdad nos aterra.
Guardar las noches entre luces de neón y raaas rasguido de bragueta por revolución.
El sube y baja del ascensor. Calor.
Estoy segura de que así os irá mucho mejor.


*Lo tuve que corregir porque para variar puse leopardos, aunque en realidad...

viernes, 2 de noviembre de 2012

El calabobos de las nubes de tabaco.




 Ha irrumpido el frío en la calle Desespere. Tan de golpe que han fallecido congeladas en el tiempo las ilusiones de los cuatro gatos disfrazados de Jueves que realizaban un periplo con escala en cada esquina.
Sidonie se resquebraja con la llegada de cada noviembre. Se deja amar entre la humedad  de sus calles. Deja que sea un calabobos el que lubrique sutil, su pétreos pechos de villamayor.                                              
Se ve comsumida por las penas que se anudan a su pelo de ébano, enmarañado de rendirles cuentas una y otra vez a la distancia. Condenada a ceder su corazón mellado a perfectos desconocidos. Condenada a hacer a sus sentimientos bregar contra unos recuerdos demasiado cobardes como para olvidarle. Matando a polvos las ausencias que se apilan sobre su edredón. Arrancando dolorosamente sus flores del mal.
Sidonie se retuerce entre nauseas, acaba de darse una atracón a comer tequieros aliñados con silencios telefónicos empapados. Y ahora, las mariposas envejecidas de su estómago, pesan demasiado para alzar el vuelo de nuevo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Se apoyaron en mi quicio y coroné sus cabezas con tormentas...


Busquemos lo justo y merecido. Segaremos los suspiros que se hartaron de llenar de vaho el aire que respiramos.
Déjame dormir junto a ti, mi mano siempre sabe como hacerse un hueco en tus calzones y de esa forma aliviar el mal que agita a los corazones.
No volveré a jugar, he soltado los dados y me he cansado de contar pero no lo digas en alto.
No quisiera espantar al frío de golpe y que la magia nos arrolle.
Trenzare las noches bajo mi almohada, que al despertar se guarden entre tus pestañas y sepan como hacerte llorar.
Vendrá el invierno, y nos pillará de brazos cruzados e impasibles ante su encanto, mojaré mis labios en siropes de cereza por si he de besarte. Vagaré sin rumbo hasta que encuentre el nombre de alguna calle que me sorprenda. Y déjame delirar, no espero que seas tú el que lo entienda.

Me serviré un tequila por cada te echo de menos y ahorcare con mis bragas a cualquiera que se atreva a sostenerme la mirada.
Me enveneno a través de la hiel y tragos de ron miel.

Espera, abrázame un poco más, Octubre me quema y en realidad sólo es otro mes más.

lunes, 15 de octubre de 2012

Cuando despiertes caerás conmigo en el barrizal.

He huido de mis cinco sentidos y he golpeado sin compasión a la cordura. Y aquí me ves, aparentando ser la tipa más dura cuando apenas me sostengo.
He tornado junto a un remolino en un ser que no sabe a que atenerse si no es junto a una copa de vino y llego a la conclusión de que no estoy hecha para el querer.
Con un brillo febril en mi mirada me escudo bajo un quiero y no puedo.
Se trata de intentar ahogarme un poco más, sólo por probar.
Lo malo es que en cada persona hay algo especial, y rascar en busca de ese algo con persistencia no asegura encontrar una estrella.
A cada tropiezo más mala y más buena.
Y aún no tengo claro si debo seguir al angelito.
Bastardo engreído, me has convertido en un estropicio y así no voy a ninguna parte.
Ni un poema, ni una canción, ni siquiera un acorde de un triste acordeón.
Achacarte las culpas, machacarme las uñas.
Podrías haberme dejado alguna pluma intacta de mis alas para tener algo con lo que escribir.
Mist! 

lunes, 1 de octubre de 2012

Retruenan sus ojos y retruena el cielo.


Gárgaras. Trenzas. Hastío. Rojo. Negro. 3. Amargo. Quizá. Cigarros. Escalofrío. Mil tragos de vino.
Desaparezco tras una cortina y da la casualidad causal de que me encuentro. Stand by me. O vete lejos. Más de lo mismo. Un tragaluz. París. El murmullo de las calles cerradas. El odio a lo conocido y al mismo tiempo la irremediable atracción hacia todo lo extraño.
Maullar de vez en cuando y bufar cuando me rascan la tripa.
Sonreír. Volver a reír. Fingir. De más, de menos. Estar atrapada y no saber como escapar.
Buscar otra cortina, más fina, menos sutil cuando me ves a través de las transparencias.
El asco. Porque a veces la gente que me rodea no me puede inspirar más. Y lo triste es que eso dice mucho de mí.
Nudos. Grilletes y sogas en forma de favores, y besos.
Y lo más sensato, no es una opción para mí.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Y comernos el amanecer lo que quieran las manos.

A medida que las copas se desgastan, dos veranos perdidos forcejean con el recuerdo vago de losimposibles que se consumen en un cenicero.

El dolor, en esta noche de retorno a un pasado despojado de inocencia, nos atenaza, se nos hunde en el costado, Y acaba por reducirnos a escombros.
Una promesa, envuelta entre las telas de tu propia mentira, sobrevuela intacta e imperecedera nuestras desconchadas  almas.
Se posa sobre tu lengua, Hábil encargada de tomar la iniciativa y mostrarme  los hematomas de mi ausencia. Ella, que conoce cada recoveco del cuerpo de la maldita Distancia y que se ve en la tesitura
de tener que doblegar a un corazón que bombea a cientos de kilómetros de  distancia y que herido, tan sólo espera un ápice de calor.

En esta noche estival con tintes invernales, puedes ver a mi Soledad repiqueteando sobre tu espalda. Y a la tuya, que ha dejado de sentirse tan sola, trajinando a degüello junto a la mía.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Lija y terciopelo.

Se trata de Audrey de fondo. Del humo de un cigarro que termina calando en lo más profundo de mí.
Del cava en la nevera esperando y mi corazón tiritando.
Ese estado sentimental que de una manera devastadora arrolla con todo lo planeado.
Igual es que nunca fui de planes, ni de esperar. Un culo inquieto que mata por jugar un poco más con los ratones en la despensa de cualquier bar.
Los días están contados y vuelvo a estar indispuesta hacia cualquier amago de razonar.
Volvamos a romper corazones, ¿me acompañaras esta vez?
Aunque solo sea un rato, no me quiero recomponer y ahora que llega el invierno es el momento idóneo para destrozarnos a lametazos y caricias ajenas.
Haz el favor y deja de testar mi pulso, ¡siempre va acelerado!
Y ahora, un trago.
Más, menos, más, nuestro estriado amor expirará cuando soltemos la cuerda de la que solemos tirar.
¿No me notas boquear? Exacto, estoy a punto de aflojar.

jueves, 30 de agosto de 2012

Que no hay quien pueda dormir, escuchando mi latir, que parece que esta masticando cristales.

A veces me pregunto porque asesiné a la bailarina de cristal.
Quizá porque una historia inacabada es algo que te persigue eternamente, o tal vez porque si no era ella, sería yo la muerta.
Son extrañas drogas, el amor y la poesía.
Pueden elevarte al séptimo cielo o arrastrarte al peor de los infiernos, y en ocasiones, mezcladas con un buen añejo provocar un suave erotismo con desencanto.
El caso es, que el otro día al pasar por una tienda de antigüedades recorde a mi pequeña bailarina.
La eche de menos, y odie un poco su fragilidad. Desee encontrar el papiro y la pluma y poder cambiar su trágico final.
Luego doblé una esquina, y me volví un poco más fan de Satán, brinde por su muerte y por que nunca más me volviera a hacer dudar.
Maldita sea Cérise, si salgo de esta nos volvemos a ver por Madrid.

martes, 14 de agosto de 2012

Suena a ruina y a coñac, suena a ganas de llorar.

Daisy siempre fue de corazones rotos. Quizá fueron las historias de escarabajos mágicos que viajaban a la Luna, o puede que la inercia que el alcohol ejercía sobre ella, pero rara era la vez en la que no se levantaba con una nueva grieta.
Ya sabéis que las malas costumbres, son las más difíciles de desechar, y por eso a sus cincuenta y tres años Daisy se pinta sus pestañas de rimel para después arrancar a llorar.
Lady Drama se susurró.
Observó como de la noche anterior sólo quedaba media botella de ginebra y unos calzones raídos. 
¡Diantres! No sería ella quién ordenara todo aquel desastre. Todo lo indecoroso se acumula en un rincón y ella se acurruca para sentirse un poco mejor.
Pero cuidado, las rimas de Becquer acechan sobre la encimera para hacer más amenos los tragos de gin-amor.

lunes, 30 de julio de 2012

Que no hay quien pueda dormir, escuchando mi latir.


Me desquito poco a poco de los restos de arena que se escondían en los recovecos de mi piel.
Luego respiro. 
Me rodea un cúmulo de desorden que por desgracia me agrada y así es como voy coleccionando chorradas como sobres de azúcar o rotuladores sin tinta.
Amargos tragos de café que endulzan mis mañanas y si el Sol aún no me ha visto me desvisto y me encaramo al tejado para así sorprender a las ratas del cielo que anidan en el.
Maúllo dos veces, total, aquí nadie me ve y luego absorbo todos nuestros recuerdos en un granizado de limón que me hiela la sien.
Engaño a mi sastre y escapo calleja abajo, ahora nadie me entiende y quizá sea mejor así, ni yo misma sé de que hablo y no hago más que tartamudear cuando me empiezo a enamorar.
Que no, que no.
Que justo aquí le declare la guerra al amor y no será ahora cuando me rinda.
Mas dame un minuto, o quince que más da si al chocar nuestros labios es como si temblara la realidad.
El crujido de mi boca al masticar entrañas me vuelve a cautivar y me enredo en un bucle del que rara vez consigo escapar.

lunes, 9 de julio de 2012

Que me corten el gaznate si no veo que se baten mariposas a tu andar.

Rasgo el raso. Guardo las cerezas en el congelador. Las 12 y cuarto y yo aún con las bragas puestas.
Dicen que si te paras a respirar la vida te arrolla, pero a veces ese instante quizá valga la pena.
Me cansan los colores y me vuelvo en  blanco y negro. El murmullo de la radio a estas horas es acurrucador, ¿no te parece?
Me crujen los huesos de la espalda. Joder, y sólo tengo 19 primaveras. Pero... ¿esto que es?
Un cigarro a medias de consumir tirado en la calle! Me indigno. Me contengo y no lo recojo. Maldita sea.
Ahora mismo me das igual. Ya sabes, hoy toca día pasivo con mezcla de resaca.
¡Buh! ¿No te has asustado? Yo tiemblo, pero no es ni de frío ni de miedo. Cretinos poemas.
¡Ay! ¿No te conté lo de la lista de cosas por hacer, verdad? En realidad aún no la he escrito, es que se me juntan la pereza y el miedo a que haya demasiadas pocas cosas. O la certeza de que no las voy a cumplir.
Umm. Que grima me da cuando a ratos te quiero tanto. Es desesperante chico.
Estrellas. Las guardo todas en mi monedero. A veces se camuflan en forma de fotografía o tal vez de canica, o carta doblada. Pero las identificas por el brillo especial.
Magia, ¿tú ya no crees? Yo hay veces que sí, pero sólo en dragones, unicornios o extraños amuletos que traen mala suerte.
Otra capa más de pintauñas para esconder los desperfectos y todo su encanto.
Y buenas noches, quizá los sueños espanten el frío.

domingo, 17 de junio de 2012

Y es que me aspiro la vida en tres calás.

Los recuerdos de mis amargos romances golpean contra el cristal para arrastrarme de nuevo al bucle de mis mañanas de café.
Aprietan sus rostros deformes en la superficie, dejando un leve temblor sobre mis pestañas.
Y atraviesan de forma tediosa el dichoso cristal y mi cuerpo para burlarse de mi mal cosío corazón.
Inerte, observo desde una nube como mis entrañas laten de forma ridícula. Escucho las risas de los demás recuerdos y mi pequeño cielo se estremece por mí.
Ni siquiera fui capaz de enseñarle a querer y por eso tiene todos sus bordes remendados.
Quince dramas tiritando y mi escote asomado en el palco mientras las rosas podridas se amontonan  sobre mis pies.
Busco el cigarrillo consumido sobre mis labios, añoro lo que se me escapa y bebo con anhelo un poco del dulce licor de los dioses.
Si trato de huir sé que me alcanzará, así que me evado al escudriñarme frente a mi reflejo y quizá mañana, o tal vez pasado algún verso me rescate cuando pierda las enaguas.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Tu odio y el mío están metiendo en un rincón.


Guarde toda la ropa que llevaba semanas sin ser planchada de golpe en el armario. Barrí la mesa y escondí todo en cajas de zapatos. Y los zapatos debajo de la cama.
Sonreí una vez más frente al espejo de forma exagerada y deje pasar a aquel señor de gabardina.
Yo llevaba una bata de seda y un moño deshecho que aparentaba un look casual y descuidado.
Me dirigió una fría mirada de indiferencia y yo le correspondí con un kilo de dulzura.
Serví dos copas, y le ofrecí una mientras sus ojos recorrían mis piernas con un brillo de excitación.
Tras dos tragos sus manos desgarraban mi bata con furia y ardor y yo, como si de un maniquí tratara me dejaba caer hacía atrás, a suspirar cuando él dictaba y clavar las uñas en su espalda en una fingida pasión.
Y entonces cayó como si de un peso pesado se tratara.
Un “oh” escapo de mis labios mientras el dejaba escapar su vida en un tiritero aliento.
Mi corazón ni siquiera se doblo de la sorpresa, y señalo culpable en silencio al bote de arsénico guardado en un cajón.
Un Mayo vacío, un poco menos de ti, quererte tanto es lo que me ha hecho así.

jueves, 17 de mayo de 2012

Se solla con las bragas de meter corazones, de tanto sube y baja.


¿Qué si te quiero?
Yo que sé, claro que sí.
Te quiero, a mi rara manera. Con mis idas y venidas.
Te quiero porque en cierto modo me gusta echarte de menos. Me gusta que me duela esta nostalgia y sentirme un poco viva al menos.
Te quiero de una forma absurda, pero sabes bien que el género del absurdo es mi preferido. Quizá algún día leas “Esperando a Godot” y puede que me entiendas un poco mejor, o lo mismo no.
Ah, sabes que es lo que más me gusta. Nuestras miradas.
Y mira que suena cursi y tonto, pero es así.
Son furtivas, buscadas, son tristes y contenidas.
A veces es como si intentáramos decirnos todo con ellas y se nos quedara corto.
No se tú, pero por mi parte, mi estómago (porque en realidad casi nunca siento en el corazón si no que suelo sentir en el estómago) da un vuelco que enreda cada uno de mis órganos y me aturde de un sopetón.
Supongo que ya sabes todo esto, porque en realidad estamos tan hechos el uno para el otro que asusta.

viernes, 11 de mayo de 2012

La hora de las moscas.

34 moscas estampadas contra los ventanales de mi habitación.
Hace tiempo que yacen allí, y con el paso del tiempo cada vez se acumulan más y más.
Yo me limito a observarlas, un asco profundo se adueña de mí cuando pienso que tengo que despegarlas del cristal y luego limpiar de la superficie su sangre viscosa.
Escucho un pequeño estallido y casi sonrío mientras veo como otro diminuto cuerpo se une a la curiosa hermandad de Las Moscas Muertas Sobre un Cristal.
Y me da igual, por mí que se pudran y se consuman sobre la maldita superficie.
Arrancarme las uñas de los dedos, beber copas sin hielos, tatuarme el cuerpo como si fuera un camionero.
Y aún no he llegado a ser desagradable.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Nada mezclada con el humo de los bares, de nada vale si no cuenta tus lunares.

A punto de caramelo me deshago sobre tu piel.
Rozamos de forma casual y el diminuto lunar que se encuentra junto a mi ombligo se estremece mientras pequeñas chispas danzan sobre nuestros pies.
Sin darme cuenta me desnudo, y nudo tras nudo nuestras lenguas se enredan.
Mi sostén aclama tus manos con urgencia, y luego mi cuerpo se aprieta al tuyo en un desesperado intento por sentirte más cerca.
Tus manos acarician mi espalda y plaf, de improvisto otro lunar se estremece sin rechistar.
Desbocados nuestros corazones y sin más aire en los pulmones, me dedico a descansar entre tus brazos.
El humo de la droga cubre el edredón y en una calada nos volvemos a encontrar demasiado cerca.
Bocanadas de pasión y luego rompernos por la mitad.
Sobresaltar estos tejados y quizá, dejarnos llevar.

jueves, 19 de abril de 2012

Me bastan 40duros de felicidad.

Soy de dormir 8 horas. De no hablar con nadie hasta el primer café.
Soy de esas personas que siempre lleva agenda y sin embargo nunca la usa.
De perder las llaves, la cartera, la cámara y el corazón en la puerta de cualquier bar.
De salir de fiesta y olvidarme de la maldita hora que marca el reloj.
Soy de pequeños detalles, y por la noche al irme a dormir, me gusta pensar en obscenidades.
Melancólica por naturaleza, y siempre llevo esa parte triste guardada en mí, aunque a veces no se vea.
Soy de echar de menos y fingir echar de más.
De rock suave por las mañanas y canciones para follar.
En el rincón de las drogas, allí me acurruco junto al alba para escapar antes del día de la realidad.
Y cuando el cielo se escampa entonces llamo a mi pequeña pulga y la saco a pasear.
Atolondrada, insaciable, y resquicios de rimel en las pestañas.
De espantar a mi sombra cuando se acerca de más.

domingo, 15 de abril de 2012

Vamos a hundirnos, que en las alturas viven las dudas.


A cada tambaleo me regalo una cerveza y así poco a poco se disipa la certeza de quererte.
A veces las dudas rasgan en mi interior y marchito los remordimientos en una suave canción.
De una forma arrolladora me aprisiona la vida, y me abruma la manera en la que al despertar eres casi una necesidad.
Por si acaso, y para no perder el encanto sobre mi misma suspiro en la barra de un bar.
La música enciende mis ojos y tú cada vez eres algo más borroso.
No ves, que fácil olvidar, que locura,
travesuras en el baño mientras tú ni te dignas a hablar.

Un poco más golfa, más sucia, más perra, pero sólo porque tú has dejado de excavar y a mí no me ha importado cubrirme de mierda.

martes, 3 de abril de 2012

Se me arañan hasta las patas de araña.

Galatea siente como un miedo intenso y aterrador se adueña de su cuerpo. Y luego, un cosquilleo en la planta de los pies, un frío sudor que empapa sus manos seguido de una nerviosa risa que se acomoda entre sus labios y la apuñala por la espalda.
No sabe.
Le gusta pero le asusta cual feroz criatura enjaulada.
Inquietante sentirse así para una gata salvaje acostumbrada a bufar cuando algo desconocido se acerca.
Retrocede un poco ante la alarma de su [Co.]razón y casi casi, trastabilla al sacar su último verso del cajón.
"Quien no arriesga no gana" pero a las entrañas rotas todas esas palabras les resbalan de forma viscosa sobre su caparazón.
Galatea parpadea, y sabe que si duda se encierra.
Busca a gatas a las arañas de su habitación para que con sus ocho patas hilen el humo de sus sentimientos alquitranados.
Cigarros liados bajo el colchón, 8gramos de amor, purpurina deshecha y estrellas de cartón para aliviar las malas madrugadas a base de ron.