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jueves, 27 de diciembre de 2012

Mira como remienda el sol, como me cose al colchón.


Las malas lenguas dicen que ya me has olvidado.
Que al final te has cansado.
Dicen que no vas a volver, y que ni siquiera tienes pensado molestarme una última vez.
A mí la verdad me parece un poco egoísta. Si ya no vamos a jugar, ¿de dónde saco la melancolía?
Mi cenicero rebosa de cada vez que me acuerdo de ti, y creo que yo en realidad ya me he vuelto un poco loca, crazy.
¿Y nuestra cita a las doce menos cuarto? Cuando estamos tumbados en nuestras respectivas camas y nos pensamos.
Dime que no existe mejor momento que ese.
Somos unos malditos anti héroes, llenos de cobardía y de agujeros de balas perdidas.
Un sastre enrevesado que nos cosió a medida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Bizquean las farolas de los sueños míos..

Me tortura el tener que pensarte.
Me hace daño de una forma tan morbosa que he llegado a desear que se declinen los días en favor de las noches para así poder buscarte antes entre mis piernas.
Te juro que arden las estrellas de una forma tan lasciva que si nos llegáramos a rozar nos reduciríamos a ascuas.
Una luna ebria me apunta con su mirada de plata, culpándome por mi escaso decoro.
Rebusco casualidades, evito todo lo causal y joder, que hay días que no te puedo querer más y no puedo querer joderte más otros.
Unas pestañas rizadas que dirigen a un desgarrado escote, las divinidades ya han tejido un destino cruel para mí que me enreda en hilos para manejarme como un inerte títere.
Desvísteme mañana, quédate entre las sábanas y busca mis pies, fríos.
Busca la hora del café, de tener que desengancharme de tu ombligo.
De entre polvo y polvo un poco más de fragilidad, que salten los cristales que no sepan como rasgar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Y cuando digan que en este remanso el dolor no se durmió, será mentira.



El recuerdo latente de la pelirroja de la primera fila escocía en el pecho y dolía bajo  el pantalón. Cigarros  que espantaban dudas y canciones que inducían a la locura. Demasiados tequilas. Demasiados corazones rotos.  Sus lenguas no se conocían, ni siquiera se comprendían. Podrían culpar al frío condensado en los escaparates y a los maniquíes, mudos testigos de sus desdichas. Sin embargo, cada uno de los peldaños que escalaban se deshacían a su paso y unos ojos de gata enloquecían por momentos. Verde que te quiero verde y un sujetador sin dueño se clavó en el suelo.  Su pelo de viejo rockero reposaba sobre sus pechos de pequeña musa torturada por los años. Sus labios de fugitiva sin dueño daban un repaso a su cuerpo de poetastro de los suburbios. Fundirse en embestidas salvajes sonaba delicioso aquella catastrófica noche de diciembre. Consumirse en placeres prohibidos. Sucumbir, por fin ,al amor de estraperlo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una lata de cerveza, una vela y un colchón.El fracaso se ha adueñado de toda la habitación,



Las ganas de matar tu recuerdo reposan dentro de una lata de cerveza, donde se depositan resquicios de carmín  diluidos en saliva gastada en otros labios. Allí donde espera ansioso y templado, un último trago que ya no cree el amor. Donde las cenizas que se olvidaron de ir a parar al suelo encuentran cabida y alimentan a los demonios que se camuflan tras tu ojos. Allí, adquieren grácil soltura  unas manos que me desvisten despacio cuando tengo prisa, que memorizaron cada rincón oculto de mi cuerpo y ahora lo desdibujan en la inmensidad de la noche.