Chasco los dedos y esparzo magia por lo que queda de nuestros rincones repletos de polvos y gemidos.
Afilo la vista y agudizo el oído y parece que es cierto.
Que ya casi has desaparecido. Mas dame tiempo,
ya sabes que soy muy mía con mis manías y difícilmente me deshago de ellas tras mil tequilas.
Me atrevo a jugar bajo la colcha y basta golpear la pared para sentir que mis piernas flojean y que estos muelles desgastados echan de menos el vetusto rechinar.
Maquillo la indiferencia con tres capas de rouge sobre los labios y desgarro las medias tras cinco suspiros.
No es fácil tu ausencia, pero no me importa hacerte de más mientras me quede un poco azar agitado entre la punta de los pies.
Que basta sacudirlos para que me lleven directa a aspirar unas caladas y abrazarme a un cuerpo similar al tuyo.
Shh. Calla.
Dejame estar.
Que todavía voy a tardar en encontrarme...
Sólo
un
poco
más.