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martes, 31 de enero de 2012

Echarte de más.

Chasco los dedos y esparzo magia por lo que queda de nuestros rincones repletos de polvos y gemidos.
Afilo la vista y agudizo el oído y parece que es cierto.
Que ya casi has desaparecido. Mas dame tiempo,
ya sabes que soy muy mía con mis manías y difícilmente me deshago de ellas tras mil tequilas.
Me atrevo a jugar bajo la colcha y basta golpear la pared para sentir que mis piernas flojean y que estos muelles desgastados echan de menos el vetusto rechinar.
Maquillo la indiferencia con tres capas de rouge sobre los labios y desgarro las medias tras cinco suspiros.
No es fácil tu ausencia, pero no me importa hacerte de más mientras me quede un poco azar agitado entre la punta de los pies.
Que basta sacudirlos para que me lleven directa a aspirar unas caladas y abrazarme a un cuerpo similar al tuyo.
Shh. Calla.
Dejame estar.
Que todavía voy a tardar en encontrarme...
Sólo
un
poco
más.

domingo, 22 de enero de 2012

IV.

Mi pelo es rizado. Me cascan los huesos de la espalda.
Tengo una irritante tendencia a que la gente me sature y pasar de todo y además, creer que tengo la razón.
No sé pintarme las uñas, ni tampoco sé bailar bien.
Odio que me hagan daño excepto cuando me aprietan sobre un moratón. No sé, ese dolor es de los pocos que me complace.
Hablo de forma rápida, no soy capaz de mantener la mirada a la gente y cada vez que me pongo nerviosa una molesta urticaria se adueña de mi cuerpo y me vuelvo granate.
Soy desordenada, aunque curiosamente ordenada en mi desorden.
Demasiado blanda la mayoría de las veces y fuerte cuando menos me hace falta.
Incapaz de dar una negativa y poco compulsiva.
De eso que me puedo enamorar en cinco minutos y al cabo de diez, ya me da igual.
Podría adorar a Audrey en Desayuno con Diamantes unas mil veces más y no cansarme de ella.
A veces soy el bicho más malo que te puedas haber encontrado y otras, para que negarlo, soy tan adorable que hasta me achucho a mí misma,
lo cual deja atisbar un pequeño destello de narcisismo en mi interior.

Podría hablarte de mis virtudes, o a falta de... me improviso esto.

sábado, 14 de enero de 2012

III

Se quito con rapidez sus calzoncillos mientras yo mantenía una ardua disputa con mis vaqueros torpemente. Bastó deshacerme de ellos y encontrarme de pronto en sus brazos.
Recorrí suavemente su espalda mientras él rozaba en breves caricias mi ombligo logrando que mi pequeño ser perdiera del todo los papeles.
Sentí sus manos jugando entre mis piernas y me habría ruborizado si no fuera por el hecho de que ambos sabíamos que contábamos con el factor de ser absolutos desconocidos y que al alba no amaneceríamos unidos.
Una pausa. El cigarro de después y luego volvimos.
Y adiós camisón.
Adiós peluches y un poco menos de ternura.
Sólo regresamos para tocar las estrellas y después caer en picado.
Me dejó tocarle con mis pies fríos, incluso tuvo el detalle de mecerme entre sus ronquidos.
Me dejó echarle de menos aunque por suerte, se abstuvo de robarme el corazón.

martes, 3 de enero de 2012

I.

A veces pierdo el rumbo, y otras cuantas el norte.
Desquicio a las sirenas de mi bañera con mi canto lastimero cuando resbalo entre la mampara y el cielo.
El leve murmullo de la Luna al palidecer me enmudece y me ahoga. Me corta la respiración entre estrellas punzantes que se clavan entre los dedos de mis pies.
Emerjo de la nada para volverme a sumergir en el lodo y así,
arrastrarte conmigo.
Van muriendo los Octubres que dejamos mal encorsetados para que cuando los echemos en falta no tengamos donde enhebrarlos.
Que la lluvia nos cale los besos y no en los huesos y... auch
otra lágrima escarchada que anega al resbalar.




Un placer volver, y más si es con mi queridísima alasdepapel.
Muáá!