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miércoles, 24 de octubre de 2012

Se apoyaron en mi quicio y coroné sus cabezas con tormentas...


Busquemos lo justo y merecido. Segaremos los suspiros que se hartaron de llenar de vaho el aire que respiramos.
Déjame dormir junto a ti, mi mano siempre sabe como hacerse un hueco en tus calzones y de esa forma aliviar el mal que agita a los corazones.
No volveré a jugar, he soltado los dados y me he cansado de contar pero no lo digas en alto.
No quisiera espantar al frío de golpe y que la magia nos arrolle.
Trenzare las noches bajo mi almohada, que al despertar se guarden entre tus pestañas y sepan como hacerte llorar.
Vendrá el invierno, y nos pillará de brazos cruzados e impasibles ante su encanto, mojaré mis labios en siropes de cereza por si he de besarte. Vagaré sin rumbo hasta que encuentre el nombre de alguna calle que me sorprenda. Y déjame delirar, no espero que seas tú el que lo entienda.

Me serviré un tequila por cada te echo de menos y ahorcare con mis bragas a cualquiera que se atreva a sostenerme la mirada.
Me enveneno a través de la hiel y tragos de ron miel.

Espera, abrázame un poco más, Octubre me quema y en realidad sólo es otro mes más.

lunes, 15 de octubre de 2012

Cuando despiertes caerás conmigo en el barrizal.

He huido de mis cinco sentidos y he golpeado sin compasión a la cordura. Y aquí me ves, aparentando ser la tipa más dura cuando apenas me sostengo.
He tornado junto a un remolino en un ser que no sabe a que atenerse si no es junto a una copa de vino y llego a la conclusión de que no estoy hecha para el querer.
Con un brillo febril en mi mirada me escudo bajo un quiero y no puedo.
Se trata de intentar ahogarme un poco más, sólo por probar.
Lo malo es que en cada persona hay algo especial, y rascar en busca de ese algo con persistencia no asegura encontrar una estrella.
A cada tropiezo más mala y más buena.
Y aún no tengo claro si debo seguir al angelito.
Bastardo engreído, me has convertido en un estropicio y así no voy a ninguna parte.
Ni un poema, ni una canción, ni siquiera un acorde de un triste acordeón.
Achacarte las culpas, machacarme las uñas.
Podrías haberme dejado alguna pluma intacta de mis alas para tener algo con lo que escribir.
Mist! 

lunes, 1 de octubre de 2012

Retruenan sus ojos y retruena el cielo.


Gárgaras. Trenzas. Hastío. Rojo. Negro. 3. Amargo. Quizá. Cigarros. Escalofrío. Mil tragos de vino.
Desaparezco tras una cortina y da la casualidad causal de que me encuentro. Stand by me. O vete lejos. Más de lo mismo. Un tragaluz. París. El murmullo de las calles cerradas. El odio a lo conocido y al mismo tiempo la irremediable atracción hacia todo lo extraño.
Maullar de vez en cuando y bufar cuando me rascan la tripa.
Sonreír. Volver a reír. Fingir. De más, de menos. Estar atrapada y no saber como escapar.
Buscar otra cortina, más fina, menos sutil cuando me ves a través de las transparencias.
El asco. Porque a veces la gente que me rodea no me puede inspirar más. Y lo triste es que eso dice mucho de mí.
Nudos. Grilletes y sogas en forma de favores, y besos.
Y lo más sensato, no es una opción para mí.