Gárgaras. Trenzas. Hastío. Rojo.
Negro. 3. Amargo. Quizá. Cigarros. Escalofrío. Mil tragos de vino.
Desaparezco tras una cortina y da la
casualidad causal de que me encuentro. Stand by me. O vete lejos. Más
de lo mismo. Un tragaluz. París. El murmullo de las calles cerradas.
El odio a lo conocido y al mismo tiempo la irremediable atracción
hacia todo lo extraño.
Maullar de vez en cuando y bufar cuando
me rascan la tripa.
Sonreír. Volver a reír. Fingir. De
más, de menos. Estar atrapada y no saber como escapar.
Buscar otra cortina, más fina, menos
sutil cuando me ves a través de las transparencias.
El asco. Porque a veces la gente que me
rodea no me puede inspirar más. Y lo triste es que eso dice mucho de
mí.
Nudos. Grilletes y sogas en forma de
favores, y besos.
Y lo más sensato, no es una opción
para mí.
Hay que seguir buscando hasta que el asco desaparezca.
ResponderEliminarVivir con asco es tirar la vida por un pozo.
Besos.
Todo esto que describes es la vorágine del vivir :-)
ResponderEliminarAlgún día desaparecerá el asco porque aprenderás a juntarte con gente que realmente te inspira e emociona.
¡Fuerte abrazo!