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lunes, 1 de octubre de 2012

Retruenan sus ojos y retruena el cielo.


Gárgaras. Trenzas. Hastío. Rojo. Negro. 3. Amargo. Quizá. Cigarros. Escalofrío. Mil tragos de vino.
Desaparezco tras una cortina y da la casualidad causal de que me encuentro. Stand by me. O vete lejos. Más de lo mismo. Un tragaluz. París. El murmullo de las calles cerradas. El odio a lo conocido y al mismo tiempo la irremediable atracción hacia todo lo extraño.
Maullar de vez en cuando y bufar cuando me rascan la tripa.
Sonreír. Volver a reír. Fingir. De más, de menos. Estar atrapada y no saber como escapar.
Buscar otra cortina, más fina, menos sutil cuando me ves a través de las transparencias.
El asco. Porque a veces la gente que me rodea no me puede inspirar más. Y lo triste es que eso dice mucho de mí.
Nudos. Grilletes y sogas en forma de favores, y besos.
Y lo más sensato, no es una opción para mí.

2 comentarios:

  1. Hay que seguir buscando hasta que el asco desaparezca.
    Vivir con asco es tirar la vida por un pozo.

    Besos.

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  2. Todo esto que describes es la vorágine del vivir :-)

    Algún día desaparecerá el asco porque aprenderás a juntarte con gente que realmente te inspira e emociona.

    ¡Fuerte abrazo!

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