Las ganas de matar tu recuerdo reposan dentro de una lata de
cerveza, donde se depositan resquicios de carmín diluidos en saliva gastada en otros labios. Allí
donde espera ansioso y templado, un último trago que ya no cree el amor. Donde las
cenizas que se olvidaron de ir a parar al suelo encuentran cabida y alimentan a
los demonios que se camuflan tras tu ojos. Allí, adquieren grácil soltura unas manos que me desvisten despacio cuando
tengo prisa, que memorizaron cada rincón oculto de mi cuerpo y ahora lo desdibujan en la inmensidad de la noche.
Hay que subir persianas, tirar la lata de cerveza, matar a los demonios y salir a la calle a lo que sea.
ResponderEliminarBesos.
Siempre queda algo en las malditas latas de cerveza...
ResponderEliminarDemasiadas cosas se encuentran en el fondo de la copa y en una lata de cerveza..
ResponderEliminarUn beso :)