Me tortura el tener que pensarte.
Me hace daño de una forma tan morbosa que he llegado a desear que se declinen los días en favor de las noches para así poder buscarte antes entre mis piernas.
Te juro que arden las estrellas de una forma tan lasciva que si nos llegáramos a rozar nos reduciríamos a ascuas.
Una luna ebria me apunta con su mirada de plata, culpándome por mi escaso decoro.
Rebusco casualidades, evito todo lo causal y joder, que hay días que no te puedo querer más y no puedo querer joderte más otros.
Unas pestañas rizadas que dirigen a un desgarrado escote, las divinidades ya han tejido un destino cruel para mí que me enreda en hilos para manejarme como un inerte títere.
Desvísteme mañana, quédate entre las sábanas y busca mis pies, fríos.
Busca la hora del café, de tener que desengancharme de tu ombligo.
De entre polvo y polvo un poco más de fragilidad, que salten los cristales que no sepan como rasgar.
Wow... :)
ResponderEliminarNo sé si me gustas más por tus deseos o por tus canciones...pero me vuelves loco, rubia!!!
ResponderEliminarTan bonito y triste como siempre :D. Un beso guapa.
ResponderEliminarTu escaso decoro es digno de celebrar.
ResponderEliminarBesos.