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domingo, 15 de abril de 2012

Vamos a hundirnos, que en las alturas viven las dudas.


A cada tambaleo me regalo una cerveza y así poco a poco se disipa la certeza de quererte.
A veces las dudas rasgan en mi interior y marchito los remordimientos en una suave canción.
De una forma arrolladora me aprisiona la vida, y me abruma la manera en la que al despertar eres casi una necesidad.
Por si acaso, y para no perder el encanto sobre mi misma suspiro en la barra de un bar.
La música enciende mis ojos y tú cada vez eres algo más borroso.
No ves, que fácil olvidar, que locura,
travesuras en el baño mientras tú ni te dignas a hablar.

Un poco más golfa, más sucia, más perra, pero sólo porque tú has dejado de excavar y a mí no me ha importado cubrirme de mierda.

6 comentarios:

  1. En las alturas la vida es de plástico y el sol de cartón.

    Besos.

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  2. Hoy me siento un poquito así :(. Muuuuakis guapa.

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  3. El alcohol no suele ser la solución...

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  4. La última frase es muy contundente. Pero coincido con el comentario de arriba, quizás porque estoy bastante en contra de todo tipo de drogas.

    Un besito.

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  5. Todos, (o al menos yo sí) hemos pasado por eso. Esos pozos de oscuridad en los bares, ahogando tus penas en alcohol y escapándote al baño con los primeros brazos que encuentras.

    Al final descubres que las penas, esas putas sin nombre, saben nadar. Al día siguiente todo vuelve a ser igual de oscuro...

    Pero en fin, son rachas, luego sale la luz de nuevo y las sonrisas vuelven y se deja de usar el alcohol para olvidar.

    Un abrazo.

    Oski.

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  6. Genial. Comprender que el tiempo es parte activa en el encuentro entre dos.

    Saludos.

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