A cada tambaleo me regalo una cerveza y
así poco a poco se disipa la certeza de quererte.
A veces las dudas rasgan en mi interior
y marchito los remordimientos en una suave canción.
De una forma arrolladora me aprisiona
la vida, y me abruma la manera en la que al despertar eres casi una
necesidad.
Por si acaso, y para no perder el
encanto sobre mi misma suspiro en la barra de un bar.
La música enciende mis ojos y tú cada
vez eres algo más borroso.
No ves, que fácil olvidar, que locura,
travesuras en el baño mientras tú ni
te dignas a hablar.
Un poco más golfa, más sucia, más
perra, pero sólo porque tú has dejado de excavar y a mí no me ha
importado cubrirme de mierda.
En las alturas la vida es de plástico y el sol de cartón.
ResponderEliminarBesos.
Hoy me siento un poquito así :(. Muuuuakis guapa.
ResponderEliminarEl alcohol no suele ser la solución...
ResponderEliminarLa última frase es muy contundente. Pero coincido con el comentario de arriba, quizás porque estoy bastante en contra de todo tipo de drogas.
ResponderEliminarUn besito.
Todos, (o al menos yo sí) hemos pasado por eso. Esos pozos de oscuridad en los bares, ahogando tus penas en alcohol y escapándote al baño con los primeros brazos que encuentras.
ResponderEliminarAl final descubres que las penas, esas putas sin nombre, saben nadar. Al día siguiente todo vuelve a ser igual de oscuro...
Pero en fin, son rachas, luego sale la luz de nuevo y las sonrisas vuelven y se deja de usar el alcohol para olvidar.
Un abrazo.
Oski.
Genial. Comprender que el tiempo es parte activa en el encuentro entre dos.
ResponderEliminarSaludos.