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miércoles, 2 de mayo de 2012

Nada mezclada con el humo de los bares, de nada vale si no cuenta tus lunares.

A punto de caramelo me deshago sobre tu piel.
Rozamos de forma casual y el diminuto lunar que se encuentra junto a mi ombligo se estremece mientras pequeñas chispas danzan sobre nuestros pies.
Sin darme cuenta me desnudo, y nudo tras nudo nuestras lenguas se enredan.
Mi sostén aclama tus manos con urgencia, y luego mi cuerpo se aprieta al tuyo en un desesperado intento por sentirte más cerca.
Tus manos acarician mi espalda y plaf, de improvisto otro lunar se estremece sin rechistar.
Desbocados nuestros corazones y sin más aire en los pulmones, me dedico a descansar entre tus brazos.
El humo de la droga cubre el edredón y en una calada nos volvemos a encontrar demasiado cerca.
Bocanadas de pasión y luego rompernos por la mitad.
Sobresaltar estos tejados y quizá, dejarnos llevar.

6 comentarios:

  1. Sin palabras me dejas, ahora que a mi se me escapan las aprecio hasta más en los demás :)

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  2. Nudos de lenguas...
    La genética hirviendo.

    Besos.

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  3. A eso se le llama "conexión" en toda regla. Si los lunares tiemblan...¿qué no lo hará?

    Pasión absoluta.

    Un abrazo.

    Oski.

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  4. Grandioso poema, me has dejado sin palabras!!

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  5. esto mi gustar mucho.
    'Sin darme cuenta me desnudo, y nudo tras nudo nuestras lenguas se enredan.' impressionnant, en general, todo!<3

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  6. Es que los lunares son peculiaridades adorables donde las haya. A mí, personalmente, me encantan. Lástima que tuvieran que quitarme uno de la pierna.

    Un beso, bonita.

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