A punto de caramelo me deshago sobre tu
piel.
Rozamos de forma casual y el diminuto
lunar que se encuentra junto a mi ombligo se estremece mientras
pequeñas chispas danzan sobre nuestros pies.
Sin darme cuenta me desnudo, y nudo
tras nudo nuestras lenguas se enredan.
Mi sostén aclama tus manos con
urgencia, y luego mi cuerpo se aprieta al tuyo en un desesperado
intento por sentirte más cerca.
Tus manos acarician mi espalda y plaf,
de improvisto otro lunar se estremece sin rechistar.
Desbocados nuestros corazones y sin más
aire en los pulmones, me dedico a descansar entre tus brazos.
El humo de la droga cubre el edredón y
en una calada nos volvemos a encontrar demasiado cerca.
Bocanadas de pasión y luego rompernos
por la mitad.
Sobresaltar estos tejados y quizá, dejarnos llevar.
Sin palabras me dejas, ahora que a mi se me escapan las aprecio hasta más en los demás :)
ResponderEliminarNudos de lenguas...
ResponderEliminarLa genética hirviendo.
Besos.
A eso se le llama "conexión" en toda regla. Si los lunares tiemblan...¿qué no lo hará?
ResponderEliminarPasión absoluta.
Un abrazo.
Oski.
Grandioso poema, me has dejado sin palabras!!
ResponderEliminaresto mi gustar mucho.
ResponderEliminar'Sin darme cuenta me desnudo, y nudo tras nudo nuestras lenguas se enredan.' impressionnant, en general, todo!<3
Es que los lunares son peculiaridades adorables donde las haya. A mí, personalmente, me encantan. Lástima que tuvieran que quitarme uno de la pierna.
ResponderEliminarUn beso, bonita.