34 moscas estampadas contra los ventanales de mi habitación.
Hace tiempo que yacen allí, y con el paso del tiempo cada vez se acumulan más y más.
Yo me limito a observarlas, un asco profundo se adueña de mí cuando pienso que tengo que despegarlas del cristal y luego limpiar de la superficie su sangre viscosa.
Escucho un pequeño estallido y casi sonrío mientras veo como otro diminuto cuerpo se une a la curiosa hermandad de Las Moscas Muertas Sobre un Cristal.
Y me da igual, por mí que se pudran y se consuman sobre la maldita superficie.
Arrancarme las uñas de los dedos, beber copas sin hielos, tatuarme el cuerpo como si fuera un camionero.
Y aún no he llegado a ser desagradable.
A mi a veces también me invaden esas tentaciones.
ResponderEliminarCarne Cruda.
ResponderEliminarGran entrada.
Un saludo.
Podrías hacerte un collar.
ResponderEliminarO una diadema.
O pulseras.
Darías el golpe...
Hay que joderse lo tontas que son, todas van a estrellarse al mismo sitio... Siendo así no entiendo como su especie se puede reproducir tanto y sigue existiendo...aunque bien pensado esta pregunta me la planteo con muchísimas especies.
ResponderEliminarY sí, dan un poco de mal rollo...
Un abrazo.
Oski.