Tengo demasiados abriles enquistados a la piel, demasiados
recuerdos en forma de costra que sanan a
finales de Junio.
Mi demencia se agazapa debajo de la cama de la vida para arrebatarla algún que otro gramo de
cordura. Las noches de paseos atormentados por mi mente me conducen al más
absoluto desespere encarnado en viejos poetas y recursos literarios.
Y es esta escritura desmecanizada la que deja paso a un sinfín de angustias que
no cesan de clavarse en mi alma. Bestias del pasado que se enjaulan en mi
pecho, Uvas de la ira que se pudren entre mis manos y noches que vuelven
montadas en un DeLorean para recordarme todas y cada uno de las días en los que
apenas conseguía llegar viva al amanecer.
La escritura no hiere y nos salva. Supongo que es una pequeña droga que viene a recordarnos los errores y a darles explicación.
ResponderEliminarCuídate.
Qué gozada encontrarse con una nueva entrada!! n-n
ResponderEliminarY todo, después de todo, no es más que una sucesión de sensaciones hechas vivencias que nos vienen a decir que pasamos por esta realidad, simplemente para vivirla.
ResponderEliminar:)
¡Besos!