Tabaco, canela y menta.
Forman parte de su pequeño encanto.
No muy a menudo, pero a veces puedes atisbar en su fría mirada una chispa de compasión y entonces, es el momento oportuno.
El idóneo.
De vez en cuando, o con bastante frecuencia la puedes encontrar tartamudeando frente a un escaparate de antigüedades.
Echando de menos algo de antaño. Que posiblemente nunca o quizá demasiado tarde logrará recuperar.
Pudiera ser que te enamoraras de ella. O también podrías odiarla y despreciarla por la forma en la que daba vueltas como si se encontrase en una pecera sumergida pero no la pongas en un punto intermedio.
Nunca sabe lo que quiere, y sabe perfectamente lo que no quiere.
Desprende calambres, por eso su pelo encrespado es una sutil advertencia.
Que sus zapatos rara vez no están rotos, y es que por dónde ella pisa sólo hay hollín y cenizas.
En los lugares más inusuales es donde ella encuentra el placer, y no le importa que tú por buscarlos te desangres.
Agridulce egoísta.
Mediocre trapecista.
Cigarros baratos, mastica la menta, desprende canela.
Las personas que no tienen punto medio, desprenden pasión por las cosas a mi parecer. Un besazo nena y gracias necesito toda la suerte del mundo jaja.
ResponderEliminarEse tartamudeo frente a las antigüedades me conmueve.
ResponderEliminarHay un alma sensible en ella.
Lo demás no importa.
Besos.
Zapatos como cuna nostálgica de un placer desatado.
ResponderEliminarBuena entrada.
Un saludo.
Agridulce egoista, una peligrosa definición..pero muchas veces gusta..un beso desde Murcia..seguimos.-..
ResponderEliminarAhí tienes razón, no me importa desangrarme por ir a esos lugares... (por lo menos en el sentido en el que yo lo entiendo)
ResponderEliminarun abrazo.
Me chiripifla, diferente pero con toque schmetterling:)<3buenobueno!
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