Seguidores

lunes, 27 de enero de 2014

Tentar un rato al hastío.

A veces, nadie se da cuenta de que estás un poco rota.
A veces, hay noches que no arropan y llenan de frío el vacío de la habitación.
A veces, sostienes en un suspiro mil ríos que no llegan a desembocar.
A veces, llegan los miedos, las dudas, los “que rara eres” y Lady-Drama con una botella de vino para acompañar.
A veces, los cigarros no son suficientes para calmar la ansiedad.

Y no sé, puede que a veces, te vuelvas un poco loca y quieras ser mejor de lo que eres, y trates de entender lo que sucede a tu alrededor y te crispes cuando no entiendas y te enfades cuando pierdas. 
Y puede que de vez en cuando, necesites perder toda tu calma y encontrarte cara a cara con tu alma (si es que existe).


Por eso, a veces, son las letras las que te salvan, y sólo a veces merece la pena ahogarse para coger con más ganas el aire.

4 comentarios:

  1. Los demonios pueden matarse con palabras.
    Funciona.

    Contesté en mi blog a todas las merluzas que picasteis el anzuelo con lo de las cornudas.

    ResponderEliminar
  2. Dejémonos salvar por las palabras. Y que nos maten si quieren.

    ResponderEliminar
  3. ..cara a cara con tu alm...eso necesitamos cada cierto tiempo...un beso desde Murcia...

    ResponderEliminar
  4. Resulta que a veces, es necesario morir para (re)nacer y jugar otra vez. En las palabras morimos, y en las palabras renacemos. La magia de vivir.
    :)

    ¡Abrazo!

    ResponderEliminar