A veces, nadie se da cuenta de que
estás un poco rota.
A veces, hay noches que no arropan y
llenan de frío el vacío de la habitación.
A veces, sostienes en un suspiro mil
ríos que no llegan a desembocar.
A veces, llegan los miedos, las dudas,
los “que rara eres” y Lady-Drama con una botella de vino para
acompañar.
A veces, los cigarros no son
suficientes para calmar la ansiedad.
Y no sé, puede que a veces, te vuelvas
un poco loca y quieras ser mejor de lo que eres, y trates de entender
lo que sucede a tu alrededor y te crispes cuando no entiendas y te
enfades cuando pierdas.
Y puede que de vez en cuando, necesites
perder toda tu calma y encontrarte cara a cara con tu alma (si es que
existe).
Por eso, a veces, son las letras las
que te salvan, y sólo a veces merece la pena ahogarse para coger con
más ganas el aire.
Los demonios pueden matarse con palabras.
ResponderEliminarFunciona.
Contesté en mi blog a todas las merluzas que picasteis el anzuelo con lo de las cornudas.
Dejémonos salvar por las palabras. Y que nos maten si quieren.
ResponderEliminar..cara a cara con tu alm...eso necesitamos cada cierto tiempo...un beso desde Murcia...
ResponderEliminarResulta que a veces, es necesario morir para (re)nacer y jugar otra vez. En las palabras morimos, y en las palabras renacemos. La magia de vivir.
ResponderEliminar:)
¡Abrazo!