Un mono con arlequín se balancea sobre
una pelota mientras sujeta una botella de ron añejo a sus espaldas.
El trapecista se sostiene sobre el aire
que un pequeño ratón le da al exhalar su último aliento.
Acordes sin melodía, un público
repleto de gusanos que se retuercen entre ellos y se mordisquean para
obtener un mejor sitio.
Payasos que bailan sobre el agua que
una nube deja caer a su paso.
Que sacan más lágrimas que sonrisas,
que asustan con espeluznantes muecas y retuercen a uno los intestinos
sin ni darse cuenta.
Una bailarina que danza delante de un
viejo león que se relame mientras planea como arrancar el tutú y
morder algo de carne.
Y la caja de Pandora, donde la esperanza quizá sea lo que más te pueda asustar.
Son tantas cosas
que ni siquiera las vas a poder imaginar.
Acerca la cara a una pecera llena de
pirañas y convéncete de que te vas a tirar.
Te late el corazón como si fuera a
estallar, cuando en realidad eso es algo imposible, ¡ni que te fuera
a pasar!
Me voy a fumar un cigarro, y después
otro. Y si me sube la tensión, tres tragos para que no se me olvide
dejarte de lado.
De todas formas, ellos ya te lo
dijeron, “The show must go on”.
Es que la sinrazón es muy atractiva y más si la comparas con la aburridísima razón.
ResponderEliminarBesos.
Estás que te sales n-n
ResponderEliminarEl corazón me late muchas veces...y es dificil pararlo..un beso desde Murcia...
ResponderEliminarVaya si lo dijeron y así tiene que ser. No puede parar. Para atrás ya se sabe que ni para coger impulso. Aunque el surrealismo se instale en cada bocanada de aire o haya un mono dándole a la bebida en cada esquina.
ResponderEliminarAbrazos.