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lunes, 11 de marzo de 2013

Ganas de abrazarme a la sinrazón.


Un mono con arlequín se balancea sobre una pelota mientras sujeta una botella de ron añejo a sus espaldas.
El trapecista se sostiene sobre el aire que un pequeño ratón le da al exhalar su último aliento.
Acordes sin melodía, un público repleto de gusanos que se retuercen entre ellos y se mordisquean para obtener un mejor sitio.
Payasos que bailan sobre el agua que una nube deja caer a su paso.
Que sacan más lágrimas que sonrisas, que asustan con espeluznantes muecas y retuercen a uno los intestinos sin ni darse cuenta.
Una bailarina que danza delante de un viejo león que se relame mientras planea como arrancar el tutú y morder algo de carne.
Y la caja de Pandora, donde la esperanza quizá sea lo que más te pueda asustar.

 Son tantas cosas que ni siquiera las vas a poder imaginar.
Acerca la cara a una pecera llena de pirañas y convéncete de que te vas a tirar.
Te late el corazón como si fuera a estallar, cuando en realidad eso es algo imposible, ¡ni que te fuera a pasar!
Me voy a fumar un cigarro, y después otro. Y si me sube la tensión, tres tragos para que no se me olvide dejarte de lado.
De todas formas, ellos ya te lo dijeron, “The show must go on”.

4 comentarios:

  1. Es que la sinrazón es muy atractiva y más si la comparas con la aburridísima razón.

    Besos.

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  2. El corazón me late muchas veces...y es dificil pararlo..un beso desde Murcia...

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  3. Vaya si lo dijeron y así tiene que ser. No puede parar. Para atrás ya se sabe que ni para coger impulso. Aunque el surrealismo se instale en cada bocanada de aire o haya un mono dándole a la bebida en cada esquina.

    Abrazos.

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