Dijiste que volverías con el vuelo de las cigüeñas, y así yo fui sumando Diciembres vacíos bajo la cama.
De madrugada me volvía loca y arañaba paredes con mis uñas despintadas a trozos, y cuando ya la Luna asomaba, entonces me volvía cual lobo feroz bajo el efecto de dicho astro.
No sé decirte cuanto tiempo estuve así, porque en la sinrazón el tiempo pasa de otra forma.
Recuerdo el 7 de marzo, el chico moreno con las arillas ya se había marchado hacía un rato y yo fumaba mi primer cigarro en el balcón.
El vuelo inesperado de una cigüeña, el vuelco inesperado de mi corazón.
Volviste a contar los lunares de mis brazos, de mis piernas y de mi espalda.
Volviste a disipar la fría niebla de Salamanca, bajo un edredón de rayas grises y naranjas.
Que bien se debe disipar la niebla así...
ResponderEliminarBesos.
Recuerdo Salamanca como una de las ciudades más bonitas pero también más frías en las que he estado. Supongo que si alguien está para darte calor todo es más llevadero :-) aunque se haga de rogar.
ResponderEliminarUn saludo.
Oski.
Amanece Salamanca sin niebla.
ResponderEliminarBonita entrada.
Un Saludo.
El vicio de contar lunares con la lengua.
ResponderEliminarLas buenas costumbres no se deberían perder jamás.
Besos
Leido con avidez, con ganas y prisas. Tenia mono de vosotras, de blogger y de mis propios textos. Un besazo guapa.
ResponderEliminarQue ilu tu coment! digamos que las dos hemos vuelto ^^
ResponderEliminarSi cambio Salamanca por mi ciudad helada, casi casi puedo sentir que he vivido la historia!
Intenso, desgarrador, fugaz y eterno a la vez...precioso. El día que leo algo así me siento más llena :)
ResponderEliminarUn abrazo enorme preciosa!!!
Favole
Megusto mucho: la cigueña, la primera... la vuelta del amor. Debería dejar de fumar enel balcón y mirar hacia abajo. Seguro que romeo la mira desde abajo como si fuera el sol.
ResponderEliminar*primavera, perdón
ResponderEliminarains, tu eres una poeta, y lo demás, tonterías.
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